-¿Qué haces hoy?
-Lo de casi todos los días... Seduzco mujeres casadas.
-¿Tú? ¿Y cómo haces eso?
-Bah. Es muy simple, suponiendo que la encuentras, y que reconoce ser casada (hay algunas por ahí que gustan de simular que son solteras, pero tarde o temprano se delatan y terminan por reconocer su real estado civil). Una vez dado eso, el camino es limpio y despejado.
-A ver... explícame eso, por favor.
-Mira... una mujer casada tiene muchas cosas de qué preocuparse. Si no tiene nana, debe velar por sus hijos, por sus cosas, además de su trabajo, atender al marido, etcetera, etcetera. Si no, piensa en la cantidad de mujeres que se quejan de tener dos y hasta tres trabajos: dueña de casa, esposa, y trabajadora en alguna empresa.
-Pero eso me parece más una objeción contra tí que un argumento a tu favor.
-Espera... aún no he terminado.
-Perdón
-No te preocupes. Si tiene nana es casi lo mismo. Llega a la casa, pero en lugar de tirarse por ahí a descansar, debe controlar lo que la nana hizo en el día, ayudar a sus hijos con las tareas, y atender al marido, ¡porque a él no le puede decir que está demasiado cansada por las tareas de la casa! Como ves en cualquiera de los dos escenarios, una mujer casada que entre acá, a esta sala de conversación virtual...
-¿Es lo que llaman "chat"?
-Correcto... como decía, cualquiera que entre al chat es porque está buscando algo, algo que le falta. Una mujer soltera, obviamente busca con quien salir, ya sea sólo para fornicar, o para enamorarse. Lo mismo corre para una mujer viuda o separada. En cambio una casada, ya no tiene panoramas con su marido, ya no tiene interés en él (o él ya no tiene interés en ella, que al final, para mí, es lo mismo), o simplemente ya no lo soporta. Si no fuera así, ninguna mujer casada sería visitante habitual de este lugar...
-Suena razonable, aunque no sé si esté de acuerdo contigo.
-Bueno, tendrás que estarlo, porque los resultados prácticos demuestran mi teoría. Entonces, quedamos en que la señora en cuestión llega acá llena de carencias. ¿Qué puede faltarle? Mira, si tiene computador en su casa, y conexión a internet, es obvio que el pan no (o está tan loca que prefiere un computador e internet antes que pan, y en ese caso es más fácil todavía)...
-No sólo de pan vive el hombre, como dijo un ex-amigo mío, hace tantísimos años.
-A eso iba. ¿De qué más vive una mujer? De pan y poesía. Nada más. Entendiendo poesía en el sentido más amplio... incluyendo hasta lo que podríamos llamar "actos poéticos"... como regalarles flores, piropearlas, preguntarles a cada rato cómo se sienten y qué sienten.
-Yo no sería tan abusador con la palabra "poesía"... podrías decir "pan y romanticismo".
-Da igual, tú entiendes. Entonces, te haces el lindo. Le dices palabras galantes, lees con atención lo que ella escribe (esto es más difícil, porque debes cuidar que no parezca que dejaste el computador botado y te fuiste al baño o a dormir), y por sobre todo, cada vez que te cuente algún problema marital, encontrarle la razón o, mejor aún, librarla a ella de toda culpa, mostrarle que la bestia es su marido que no sabe valorar la "mujer grossa" que tiene a su lado...
-No puedes decirle a una mujer eso de "mujer grossa"...
-¿Por qué no? Te da hasta un aire raro, medio juvenil. Y sigues sumando puntos: ella recordará su juventud perdida al lado de la bestia que tiene en la casa.
-Bueno... supongamos... ¿y después?
-¿Después? Pffff... miel sobre hojuelas. Tú le devuelves la poesía a su vida, ella se vuelve loca por tí... hasta terminará pidiéndote ella una cita, tú sólo tendrás que consentir. Como dijo alguien en una película por ahí, "polvo seguro".
-Así parece. Pero ¿y ella? ¿no te importa?
-Claro que sí... la idea es mandarla de vuelta a su casa plenamente satisfecha. Y yo volver, obviamente, igual a la mía.
-No hablo de eso, idiota. Me refiero a qué pasa con sus sentimientos. Supongo que ella se enamorará, o al menos pensará que se enamoró, o al menos creerá que su vida sentimental ha dado un brinco maravilloso.
-Bueno... no me halagues... no sé si cause tanto amor en una mujer... jajajajaja. Hablando en serio... Primero, es rollo de ella, no mío. Segundo, no hay nada que hacer: ella lo pasará bien, yo también, y aunque yo le dijera (y suponiendo que en realidad sintiera) que estoy enamorado, ella no dejará (por lo menos no de buenas a primeras) a su marido, su casa y sus hijos para fugarse conmigo.
-¿Sus hijos? ¿No crees que pides mucho por tan poco?
-Hace un rato me halagabas, ahora me subestimas... jajaja. En serio, no tengo ningún interés en hacerme de un hatillo de críos. Si fuera por eso, me buscaría con quien tener los míos propios.
-Me queda claro. No sólo eres patas negras en español, también lo eres en francés...
-¿En francés? No te cacho... yo sólo chateo en español.
-Me doy cuenta que "no cachas". Patas negras, en francés, pieds-noires
-¿Lo mismo?
-Sí, lo mismo. Para tí, y después de oirte, obvio que es lo mismo.


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