lunes, 11 de febrero de 2008

Instrucciones I

Instrucciones para llorar por una mujer
Puesto que no vale la pena llorar por una mujer, pero a veces puede ser necesario hacerlo (para terminar la discusión, para desahogar penas del amor propio, para botar la rabia acumulada en la pelea, para parchar un orgullo herido), es recomendable entonces buscar una razón alternativa, que sea tan poderosa que no permita que surjan dudas sobre la autenticidad del llanto. Quienes hayan llorando mucho ante la muerte de sus padres pueden evocar ese pensamiento. Quienes no encuentren ninguna razón en su archivo personal de llantos, deben apelar entonces a los estímulos alternativos:
Así como un degenerado que mira antes de llegar a casa revistas con jovencitas desnudas para poder hacerle el amor a su vieja esposa, quien ya no le excita, así deben buscarse estímulos que permitan llorar. En primer lugar, un recurso muy utilizado es la música. Buscar una canción cuya letra sea capaz de hacer llorar a una piedra no cuesta mucho esfuerzo. Sobre todo si le facilitamos al interprete de la canción la tarea con un par de vasos de algún trago (no usar cerveza, porque contiene bajos índices de alcohol, lo que nos obligará a beber un par de litros para lograr el efecto deseado, y luego tendremos que escuchar la canción desde el baño, confundiéndola con el sonido que hacen nuestro orines en la taza).
No se recomienda usar el dolor físico como estímulo alternativo: más probablemente obtengamos improperios y malas palabras antes que lágrimas.
No se recomienda el uso de sustancias lacrimógenas, tales como jugo de cebolla o similares: nos saca del contexto en el cual el llanto puede ser útil y necesario, convirtiéndolo en un gesto absurdo y descabellado.

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