viernes, 15 de febrero de 2008

Duda

Hace años vi una mujer eternamente preñada, que se alimentaba de las heridas que ella se causaba con sus uñas, rasgando su piel, lacerando sus músculos.
Y mientras rasgaba lloraba y se lamentaba. Y luego, cuando sorbía la sangre, tocando apenas su piel con la punta de la lengua, estremecimientos y gemidos de placer la atacaban.
Es la Vida, me dijeron. Diosa, madre, puta, santa... la única capaz de colmarte de regalos y placeres mientras te desquicia con dolores.
¿Eras realmente tú, la que nos embriagaba y colmaba de éxtasis en primavera, la que apartaba de nosotros sus ojos y su calor en invierno? ¿Eras tú, la que a veces queremos apartar y alejar, pero a la que siempre terminamos por abrazar?
Y si eras tú, ¿por qué hoy no te reconozco? ¿por qué sólo veo tus ojos rojos mil veces rojos mil veces?
Y si eras tú, ¿por qué hoy sólo me pareces un pequeño demonio que susurra maldiciones por las noches, junto a mí cama?
¿Eras tú? ¡Pues bien! ¡Una vez más!

No hay comentarios: