Perder no impide apostar - tienes que ser un milagro
Alguna vez fuiste nada más que un proyecto. Alguna vez fuiste un sueño, una idea, una ilusión envuelta en piel.
Pero hace tres años, a esta mismísima hora, estabas entre mis brazos, estabas temblando de tan pequeña que eras, estabas mirándome como quien mira algo nuevo que ha esperado por demasiado tiempo.
Y te abracé, y te envolví con mis manos, y limpié todos los restos de la oscuridad en que habías crecido, y te vestí con tus primeras ropas, y te hablé y te sonreí, y te lloré en medio de otros sueños, en medio de otros nombres.
Y desde entonces no he dejado de llorarte, desde entonces no he dejado de sonreir. En cada paso tuyo, en cada sonrisa tuya, en cada palabra tuya. Es tanto lo que has aprendido que el vértigo es inseparable de tí. Es tanto lo que has crecido que cualquier árbol sentiría envidia. Es tanto lo que has iluminado el mundo que cada vez que te eclipsas parece que todo se derrumbará.
Eso eres tú.
La luz de este mundo opaco. El orden en medio de este permanente desorden. Las lágrimas que refrescan sin dañar. Las risas que despiertan mi corazón y le hacen cantar.
Eres, a veces -algunas veces- mi reflejo en colores claros, con tonos pastel y música de "El laberinto del fauno". Eres mi pequeña ninfa, mi dulce ménade, mi sueño de una noche de verano, mi simple esperanza.
Tres veces mi deseo de retorno, tres veces mi anhelo nietzscheano de que todo vuelva, de que todo retorne, de que todo vuelva a ser, una y otra vez, infinitas veces hacia adelante, infinitas veces hacia atrás, exactamente igual de como ha sido, de como es y como será.
Tres veces tu voz es tu voz es tu voz. Tres veces el brillo de tus ojos es lo que me hace sonreir. Tres veces tú y el resto es sólo el resto. Tres veces tú, hermosa princesa mía, como las tres princesas en azul --esas de allá, de Knossos, tu tierra natal.


1 comentario:
T², hay que saber de la formula para entender, comprender y alegrar el corazón más allá de las letras.
Gracias, por ser parte de ese "milagro" andante, brillante y sonriente que calienta el existir.
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