Gracias por el almuerzo. Estaba rico. Además, hace tiempo que no nos juntábamos todos para almorzar. Pero yo creo que mejor empiezan a hablar claro al tiro. Ná de rodeos ni de irse por las ramas. Porque estaré viejo, pero hue'ón no soy... Ustedes no se van a venir a aburrir a mi casa un domingo sólo por el placer de almorzar con el papá o con el suegro. Ni cagando.
¡Pero si miren la cara de hue'ones que ponen! ¡Como si no los conociera! A voh, Marcela, hace tiempo que te tengo entre cejas. Me llamas, que papito pa'llá, que papito pa'cá, y como que no quiere la cosa, me llenas de indirectas y preguntas imbéciles que hasta el ahue'onado de tu crío entendería pa'onde van. Y este mat'e cachas que tenih por marido, que viene aquí el hue'ón a tomarse mi vino ni siquiera por eso te ataja. Seguro que él anda detrás de todo esto. Se cree vivo el hue'ón, y en realidad es tan pajaro que se casó contigo.
No me pongas esa cara, Roberto. Tu hermana es una fresca de raja, y punto. Y tú no eres más fresco que ella sólo porque tenih esa mujer al lado. Porque la Paula será una bruja de mierda insoportable, pero al menos es decente. ¿Cómo? ¿Qué no hable tanta grosería? ¿Y de cuando están tan delicados los hue'ones? Podrían haberse puesto así de delicados antes de ponerse de acuerdo en venir hoy día a mi casa a hueviarme. Hablen ahora poh, a ver... ¡hablen las mierdas!. ¿Qué chucha es lo que se traen entre manos? ¿Quieren que me vaya a esa hue'a de hogar que la Marcela me ha estado pintando en colores? ¿Quieren que les deje esta casa? ¿Pa'qué? ¿Para arrendarla y repartirse la plata? ¿Para venderla? ¡Lindo negocio harían! Si no parecen hijos mios de lo hue'ones que son. Dos días con cue'a les duraría la plata en los bolsillos. Voh Marcela le terminaríai pasando toda la plata a este hue'ón cafiche que tenih de marido, pa'que de yapa te termine cagando. ¿Qué me venih a abrir las pepas? Seguro que el hue'ón se culea a la secretaría en la oficina, mientras voh en la casa estai como hue'ona hablando por teléfono. ¿Qué no me vai a permitir qué? ¿Y quién chucha soi voh pa' venir a decirme qué hue'a puedo hablar en mi casa? Si tenih cara de caliente poh hue'ón. ¿O vai a venir voh a enseñarme cómo reconocer a un putero de mierda? Y voh Roberto, no te riai ná mucho. Porque a voh tampoco te duraría mucho más la plata. Esta bruja culiá que teníh de mujer te la haría cagar comprándose hue'as de perfumes y ropa. O ese par de vagos que tenih de hijos y que van a la universidad a puro buscar minas pa' pescárselas te dejarían más encalillado de lo que estai hoy día.
¡Déjense de huevadas! ¿Por qué no se van un rato los cuatro a las rechuchas?
Claro, que tienen problemas, que están apurados. ¡Obvio poh hue'ón! ¡La media novedad! Si los arribistas de mierda tienen que comprarle todas las hue'as que los cabros culia'os quieren, tienen que cambiar el auto todos los años y les importa una hue'a el resto del mundo.
No, cabritos. Están mal de la cabeza. Estaré cagado de otros lados... a lo mejor ya ni se me para, pero pañales todavía no tengo que ocupar y no va a venir un cuarteto de hue'ones como ustedes a tratar de cagarme con lo poco que me queda de vida.
¿Qué? ¿Qué quieren la mitad de la casa que era de tu mamá? Estos sí que son hue'ones. ¡Cuando yo me muera, mierda! ¡Antes ni cagando! ¡¿Escucharon?! ¡Van a tener que esperar a que yo me muera para poder hacer las hue'as que tienen en la cabeza! Por mientras, sigan gastando la plata que no tienen en encalillarse.
Miren los hue'ones... si no fuera por mi vieja que en paz descanse y porque tienen que dejarme la cocina limpia, los mandaría a la conch'esumadre... a los cuatro juntos, al tiro. ¿Me escucharon? A la conch'esuma'ahh... Uhh... Grrr...
24 horas más tarde, a la salida de un velorio expreso en la parroquía de la esquina, Roberto y Marcela no logran ponerse de acuerdo si la casa la arrendarán o definitivamente la venderán.


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