martes, 11 de marzo de 2008

Resumen de Lecturas

En diciembre me hice socio de la Biblioteca de Santiago. Notable acontecimiento. Desde entonces, la cantidad de cosas nuevas que he leído ha crecido exponencialmente (lo que tampoco es mucho decir, puesto que hasta ese momento sólo leía los libros que tenía en mi casa, muchos de los cuales ya había leído al menos un par de veces).
El primer libro que saqué, para llevarlo como compañero de vacaciones fue "Los detectives salvajes". Tiempo hacía que me daba vueltas el nombre de Bolaño en la cabeza (sobre todo después de su muerte... salvo pequeñas excepciones, detesto los escritores vivos) y decidí llevarlo conmigo a la costa. La verdad es que es un volumen alucinante. El desorden aparente, el frenesí del relato, la cotidianeidad convertida en aventura, y los sucesos que llamaríamos aventura contados como si fueran lo cotidiano, lo hacen un libro altamente recomendable. Lástima que "Putas asesinas" esté siempre prestado, porque creo que es una interesante misión leer algo más del casi-chileno escritor.
Luego, apareció por mi casa "Baudolino". Si se hiciera una competencia de cuántas veces se ha leído "El péndulo de Foucault", ganaría por goleada. No es mi libro favorito. Es cierto que me gusta, pero es como el cigarro... si bien me gusta, muchas veces lo tengo en los labíos por la costumbre de fumar, y por la necesidad de sentir la nicotina corriendo por las venas. Por eso, cuando ví la última novela de Eco en el estante, no dude un segundo. Y no tardé un día en decepcionarme. Creo, en todo caso, que la culpa es mía. Las expectativas eran demasiado altas, considerando el antecedente del "Péndulo". El libro es entretenido, tiene un ritmo relativamente ágil (aunque a veces uno pensaría que hay mucho larguísimo párrafo que se podría acortar y que bajaría en unas 200 el total de páginas, y que sólo son el fruto de la verdadera lujuría que siente el autor por las palabras y sus combinaciones...). Pero es sobre todo no recomendable para aquellos que hayan leído "El Péndulo" poco tiempo atrás y les haya gustado (y tengan buena memoria): las citas veladas son muchas, las referencias entre líneas al péndulo son demasiadas (baste con decir que el reino del Preste Juan, centro temático de "Baudolino", aparece en el péndulo más de una vez).
Picado, ataqué con "El nombre de la Rosa", del mismo Eco. Imposible no llenarse la cabeza con las imágenes de la película al leerlo. Pero el libro no es el guión de la película, obvio, por lo que debe examinarse en su propia dimensión. En primer lugar, la película es como el libro desengrasado, o light, o descafeinado. Las discusiones filosóficas sobre la risa y otros temas son más extensas, más ricas en citas, mejor desarrolladas en el libro (en todo caso, nadie habría visto la película si esas discusiones aparecieran allí). El único problema es la flojera del traductor. El libro original abunda en párrafos en latín. El traductor los mantuvo, pero no fue capaz de poner una miserable nota al pie con la traducción. Aplicar cachativa y los viejos recuerdos de estudios de latín de hace 15 años ("Roma in Italia est, Italia in Europa est, Aegyptus non in Europa est..." que sueño, dios mio) no bastan para entender comentarios a Aristóteles. Sin embargo, y a pesar de ser un buen libro, creo que termina por confirmar que la Edad Media y sus mitos son el ambiente en el que no sólo trabaja, sino seguramente también vive Eco. Tal como deduce Casaubon cuando busca desesperado la contraseña de Abulafia en "El péndulo", imposible sustraerse a un universo de discurso cuando se vive inmerso en él.
"Abbadon el Exterminador" era la única novela de Sábato que no había leído. Después de enamorarme de "El Tunel" a los 13, de sufrir con "Sobre heroes y tumbas" a los veintitantos, sólo faltaba este. Y la verdad, creo que me cure del existencialismo, porque sencillamente no pude terminar de leerlo. Las pesadillas intelectuales de Sábato me dejaron impavido. Confieso que me aburrí.
Durante mucho tiempo sonreí cuando alguien hablaba de Sade, y pensaba por dentro "cochinón"... Para salir de la duda, del empacho, y ver qué tan terrible era, agarré "Los 120 días de Sodoma". Creo que 80 páginas fueron suficientes. No sé si todos los libros del Marqués serán de ese tono, pero ya no pretendo averiguarlo. Niños y niñas demasiado menores de edad, y mucha relación homosexual. Too much for me.
Ahora, en una repisa, "La Isla del día de antes", de Eco. Por lo que hojee, parece que se decidió a salir de su universo medieval. Esperemos que así sea. En una semana más les cuento.
Salud!

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