¿Por qué los poetas felices no son los mejores?
¿Por qué las antologías comienzan con las tragedias griegas y no con las bufonadas de Catulo?
¿Por qué Baudelaire, Rimbaud, Rilke, Whitman y todos los decadents franceses son más famosos que cualquier poeta que cante el verdor de los prados?
Coprófagos.
Eso son todos ellos. ¿Eso somos todos nosotros?
Se alimentan de su malestar del mundo, explotan su incapacidad de soportar la realidad. Se hartan de lo más feo del mundo.
Y luego nos dan de comer a nosotros.
Y otros aprendices de poetas, otras almas que juegan a la melancolía se tragan todo como si fuera maná divino, creyendo que aquello que leen es la palabra definitiva de algún profeta.
Pero no. Sólo es coprofagía. Sólo son palabras salidas de las conchas vacías de las que está lleno el universo. Sólo son la basura en la que escarbamos con la nariz humeda y los colmillos babeantes.
Sólo es coprofagía. Alimentarse de lo peor de sí mismo para tratar de engendrar algo de luz. Sólo es coprofagía. Desechos de la humanidad tratando de brillar como un diamante en un extraño cuarto oscuro.
Sólo es coprofagía. Alimentarse de la propia mierda porque es precisamente la mierda la que sirve como el mejor abono para las más hermosas flores.
CINO - Ezra Pound
¡Bah! He cantando a las mujeres en tres ciudades,
pero siempre es lo mismo;
ahora le cantaré al sol.
Labios, palabras, y ya las tienes.
Sueños, palabras, y se vuelven como joyas.
Hechizos extraños de viejas deidades,
cuervos, noches, encantamiento
y ya no están.
Se han convertido en las almas de la canción.
Ojos, sueños, labios, y la noche sigue.
Cuando vuelves otra vez al camino
ya no están.
Ellas en sus torres olvidan nuestras melodías,
que una vez siguieron la tonada del viento.
Sueñan con nosotros y
suspirando, dicen: "¡Ojalá Cino,
el apasionado Cino, el de los ojos fruncidos,
el alegre Cino, el de la pronta risa,
el del reto, el de la burla,
el frágil Cino, el más fuerte entre los suyos,
los que vagabundean por los viejos caminos bajo el sol,
ojalá Cino el del laud estuviese aquí!".
Una vez o dos al año...
Vagamente dicen así:
"¿Cino?". "¿Oh, ah, Cino Polnesi
el cantante, a ese te refieres?"
"Ah, sí, pasó por aquí una vez,
Un tío descarado, pero...
(Oh, todos esos vagabundos son iguales),
¡peste! ¿Son suyas
o de algún otro las canciones que canta?
Pero vos, mi señor, ¿de donde venís?
"Pero vos, mis señor", ¡por amor de dios!
Si saliera a la luz lo que yo sé, mi señor, vos
seríais Cino Sin Tierra, lo mismo que yo,
oh Sinistro.
He cantado a las mujeres en tres ciudades.
Pero todo es igual.
Ahora le cantaré al sol.
...¿Eh?... casi siempre tenían los ojos grises,
pero todo da igual, voy a cantarle al sol.
"¡Apolo Febo, vieja cacerola, tú
que glorificas la égida de Zeus,
escudo de acero azul, ojalá el cielo de ahí arriba
tuviera por tachón tu alegre lustre!
Apolo Febo, haz que en nuestro periplo
tu risa sea nuestra canción para el camino;
haz que tu resplandor ahuyente las preocupaciones-
¡Que las nubes y las gotas de lluvia se vayan deprisa!
siempre buscando una senda nueva
que lleve a los jardines del sol..."
He cantado a las mujeres en tres ciudades
pero todo es igual.
Voy a cantar a los pajaros blancos
en las aguas azules del cielo,
a las nubes que son como la espuma al mar.


2 comentarios:
Si quieres cantarle al sol y sere tu sol, si quieres cantarle al agua, al cielo yo sere todo eso, por que desde que bebiste de mi ya lo soy.
Coprofagía literalmente significa "come mierda" (suena muy a Fidel...)
Los poetas mienten demasiado repite como frase un poeta con alma de filósofo que conozco muy de cerca, un ser que a veces es un monstruo del inframundo, otras un gatito mimoso.
La frase dice que los poetas mienten demasiado, pero no que todo lo que digan es mentira, no?
En lo personal prefiero los poetas de letras mentirosas pero de hechos potentes, de marcas que queden como un moretón en tu espalda, pegados, tatuados, con dolor y marca.
Y como dijo Cortázar o Cortazár (you now...)
No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre,
que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil,
no seas caricia ni guante;
tálame como un sílex, desespérame.
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